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Los Diablos Rojos

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copa x copa :

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LIBERTADORES

1964
Ni el más fervoroso de los hinchas Rojos hubiese imaginado que éste año sería el comienzo de una larga cadena de triunfos internacionales, que no solo engrandecerían a la institución y le darían fama mundial sino que se convertiría en una característica y en una identificación: el Rey de Copas. Esta Copa Libertadores, que había proyectado en los años anteriores al aguerrido Peñarol de Montevideo y al mítico Santos de Pelé, sería el trampolín de Independiente hacia el mundo, y un motivo de notable orgullo para su masa de aficionados. El gran equipo que se esbozó en 1963 alcanzó su esplendor este año. A la calidad de excepción del plantel, se unió la mística ganadora del entrenador Manuel Giudice y la notable preparación física impuesta por el profesor Horacio González García. Esto dio origen a una formación de altísima condición técnico-táctico-física que darían enormes alegrías. Independiente arrancó aquella copa demoliendo al Alianza Lima, de Perú, y luego el célebre Millonarios, de Colombia. Posteriormente llegó el turno del temido Santos de Brasil, que actuó sin Pelé, pero que igualmente era una fuerza demoledora. En una noche histórica, en Maracaná, luego de ir perdiendo 2-0, Independiente reaccionó y lo derrotó 3-2 en el último minuto del partido, con gol del centrodelantero Luis Suárez. En la revancha, en Avellaneda, logró otro triunfo por 2 a 1. Y en la final debió enfrentar a otro glorioso: Nacional de Montevideo. En ardoroso encuentro, empataron en Uruguay 0 a 0 y en el estadio de la Doble Visera ganó Independiente 1 a 0 con gol del extraordinario Mario Rodríguez, quien resultó el goleador de esa edición de la Copa con 6 conquistas. "Mariulo" fue una de las adquisiciones más rendidoras en toda la historia de Independiente junto a Arsenio Erico, Vicente De la Mata, Hugo Villaverde, Enzo Trossero, Daniel Bertoni y Jorge Burruchaga. El primer campeón argentino de la Copa Libertadores (campeón invicto), formó básicamente con Troiani (en los dos encuentros finales Santoro), Guzmán (Navarro estaba lesionado) y Tomás Rolan, inolvidable lateral uruguayo, Ferreiro, Acevedo y Maldonado, Bernao, Mura, Luis Suárez, Mario Rodríguez y Savoy. Esa noche del 12 de agosto de 1964 comenzó la leyenda del Rey de Copas, mote que se agregó al de los Diablos Rojos.

1965
Por última vez la Copa Libertadores fue disputada solo por los campeones. Desde el año siguente participarían también los subcampeones. Independiente, que en su calidad de último ganador ingresó directamente en las semifinales, logró un celebrado bicampeonato que ratificó que el título del año anterior no había sido casualidad. Aquejado el gran lateral uruguayo Tomás Rolan de una grave lesión, se produjo en Independiente una novedad de importancia: fue incorporado su compatriota Ricardo Elvio Pavoni, extraordinario valor que se convertiría en uno de los grandes ídolos de la historia de la institución.
También apareció el centrodelantero mendocino Roque Avallay, hombre de gran velocidad (suplió a Luis Suárez). Se afirmó Miguel Angel Santoro y tuvo participación importante Vicentito De la Mata, hijo del legendario campeón de los años 38 y 39. Independiente alineó a Santoro, Navarro y Pavoni, Ferreiro, Acevedo y Juan Carlos Guzmán, Bernao, Mura, De la Mata, Mario Rodríguez y Savoy. Las actuaciones de Mura, De la Mata, Mario Rodríguez y Bernao en ataque resultaron fundamentales para obtener la nueva conquista. Que llegó a través de seis verdaderas batallas: tres contra Boca y otras tres ante Peñarol de Montevideo. Un triunfo 2-0, una derrota 1-0 y un empate 0-0 frente a Boca Juniors dieron el pase a la final. Decisivo resultó el penal que Santoro detuvo a Norberto Menéndez en el primer encuentro, ya que la semifinal se definió por diferencia de gol. Un ajustado triunfo por 1-0 en la primera final, en Avellaneda, y una derrota por 3-1 en Montevideo determinaron un tercer partido, en el estadio Nacional de Santiago de Chile. Allí afloró toda la clase independientista para elaborar un histórico triunfo por 4 a 1, en el que Osvaldo Mura marcó un gol para el recuerdo, después de eludir a casi toda la defensa aurinegra. Nuevamente quedó de manifiesto la calidad del equipo rojo, pero especialmente su fortaleza moral y física. Independiente había creado, el año anterior, un nuevo saludo: su capitán Maldonado adelante y todo el equipo detrás, alineado, con los brazos en alto y haciendo la "V" de la victoria con los dedos de ambas manos. Era como un símbolo de este cuadro granítico y ganador, y fue bautizada como "la mística de los brazos en alto".

1972
Independiente obtuvo la clasificación a través de la milagrosa conquista del Campeonato Metropolitano de 1971 ganado sobre Vélez Sarsfield. Y esa inesperada victoria depararía la obtención, en serie, de cuatro títulos de América, record nunca igualado hasta el presente. Aquel equipo, dirigido por don Pedro Dellacha, se basaba en una defensa excepcional, un mediocampo trabajador y eficiente y una delantera oportuna. Pero, basicamente, Independiente conquistó con ese conjunto la mística ganadora de los años 64 y 65, en que una indestructible unidad y amistad entre sus miembros lo hacían casi invencible. Por esa característica le fue puesto el mote de "la familia".
Y esa unidad hacía que se lograran todos los objetivos propuestos. El equipo base formaba con: Santoro; Commisso, Miguel Angel López, Francisco Sá y Luis Garisto y Ricardo Pavoni: Jose Omar Pastoriza, Miguel Angel Raimondo y Alejandro Semenewicz; Agustín Balbuena, Eduardo Maglioni y Hugo Saggioratto. También actuaron Carlos Bulla y Manuel Magán como centrodelanteros y Dante Mircoli como puntero izquierdo. Fue una gran campaña roja, con una sola derrota en 12 partidos y ante el San Pablo, un gran equipo, en el Estadio Morumbí. José Omar Pastoriza, quien tras la conquista fuera transferido al Mónaco, de Francia, fue la gran estrella del equipo y su cerebral conductor. Maglioni, pujante y oportuno artillero, logró los dos goles en la final frente al gran conjunto de Universitario de Deportes, de Perú. Independiente fue sin ninguna duda el mejor equipo del torneo y por ende, un gran campeón.

1973
Año glorioso para Independiente por diversos motivos. Principalmente porque en una misma temporada obtuvo tres títulos internacionales: la Libertadores, la Copa Intercontinental y la Copa Interamericana. Pero fundamentalmente, se constituyó una dupla que haría historia en la institución, traería muchas victorias y alegrías para la gente y, escencialmente, le devolvería a Independiente su estilo tradicional de habilidad y talento.
La pareja fue compuesta por Ricardo Bochini, juvenil volante ofensivo surgido de las divisiones menores, y Daniel Bertoni, joven delantero adquirido a Quilmes. Fue la última gran ala del fútbol argentino. Independiente, en su condición de último campeón, ingresó directamente a las semifinales. Allí eliminó al Millonarios de Colombia, y a San Lorenzo de Almagro. El equipo fue el mismo del año anterior en defensa, el medio mantuvo a los dos hombres de marca -Raimondo y Semenewicz-, agregó la presencia vital de un juvenil y espectacular guerrero como Rubén Galván y en ataque alternaron Balbuena, Maglioni y Mendoza (llegado de Newell's Old Boys), con otro joven y penetrante delantero proveniente de las inferiores: Miguel Angel Giachello. En la final, Independiente debió enfrentar a un durísimo rival: Colo Colo, de Chile, recordado como el mejor equipo de la historia de ese club. Tras sendos empates en Avellaneda y Santiago, debieron desempatar en Montevideo. Y allí se impuso el temple rojo. En esta finalísima hizo su debut en la Copa Ricardo Bochini y, fiel a su destino de hombre héroe, participó activamente del triunfo generando la jugada del gol decisivo. Cuarta corona americana.

1974
Independiente ya era el club con más Copas Libertadores obtenidas en el concierto sudamericano, pero en esta temporada logró otro record, ganar tres certámenes consecutivos. Que sumados a los de los años '64 y '65 componían cinco conquistas. La única novedad de importancia en el equipo rojo fue la aparición del arquero Carlos Gay, surgido de la cantera del club, en reemplazo del gran Miguel Angel Santoro, quien después de once años de magníficos servicios fue transferido al Hércules de Alicante. Como se vería con el tiempo, la salida del queridísimo arquero sería un hueco muy difícil de llenar. La línea de fondo seguía intocable con Commisso, López, Sá, y Pavoni. El cerebral Miguel Angel Raimondo en la media cancha y Galván y Semenewicz como dos incansables y criteriosos destructores por derecha e izquierda. Un esquema de siete hombres eficientes y tenaces para respaldar a tres atacantes incisivos, veloces y de altísimo nivel técnico, tres auténticos Diablos Rojos, Balbuena, Bochini y Bertoni. La delantera de las tres B.
El arranque, en semifinales, fue nada menos que ante el Huracán famoso de Houseman, Brindisi, Avallay, Bábington y Larrosa.
Hizo un gran partido Independiente como visitante, aunque igualaron 1 a 1. Luego, una gran victoria en el Centenario ante Peñarol por 3 a 2 y a esperar las cómodas revanchas: 3-0 a Huracán y, ya finalista, 1-1 con Peñarol. La final lo encontró frente a un gran equipo brasileño: San Pablo, que se impuso 2-1 en el encuentro de ida en el Estadio Morumbí. Saggioratto, quien como Osvaldo Carrica y el puntero Giribert alternaban en el equipo, marcó el gol del descuento. En Avellaneda, con una fantástica actuación de Bochini, autor de un gol, Independiente venció 2-0. Fue necesario ir a un cotejo de desempate, en Chile, donde la victoria por 1-0 proporcionó la quinta consagración. El joven arquero cordobés Carlos Gay resultó el héroe, pues, estando el partido 0-0, detuvo un penal ejecutado por Ze Carlos. Luego, el infalible Ricardo Pavoni, también de penal, marcó el gol de la victoria. Como en 1973, el entrenador del exitoso equipo fue Roberto "Pipo" Ferreiro, glorioso zaguero de los años 60 y hombre profundamente ligado a la institución sentimentalmente.

1975
Este año se cierra el último eslabón de la impresionante cadena de títulos consecutivos en la Copa: 4 en serie, seis en total. Y llega tras una hazaña extraordinaria. Por ser el anterior campeón, Independiente ingresó directamente en semifinales. Y chocó frente a dos derrotas inesperadas, ambas por 2 a 0 y en calidad de visitante frente a Rosario Central y al temible Cruzeiro de Raúl, Nelinho, Wilson Piazza, Dirceu López, Roberto, Batata, Palhinha, Joaozinho. Equipo que sería campeón al año siguiente y que haría historia en la Copa. Independiente estaba virtualmente eliminado. Sin embargo, el triunfo por 2-0 en la revancha contra Rosario Central ( donde Bochini logró un gol sensacional eludiendo a toda la defensa rosarina) encendió una pequeña luz de esperanza. Había que ganarle a Cruzeiro 3 a 0 para llegar a la final. Solo servía ese resultado. Por el reglamento del gol de visitante, que valía doble, si Cruzeiro marcaba un gol Independiente tenía que hacer cinco, y si anotaba dos, los rojos hubieran necesitado ocho. Por eso servía unicamente el 3 a 0, algo impensable ante un conjunto espectacular como el de Belo Horizonte. Al minuto de juego, para confirmar esta aseveración, Nelinho estrelló un tiro en el travesaño.
Si embargo, en una actuación inolvidable, Independiente arrolló al Cruzeiro y vencio por el sonado marcador con goles de Pavoni, Bertoni y Ruíz Moreno. Así llegó a la final contra Unión de Espanola, de Chile. Que demandó tres partidos. Derrota en Chile 1-0, triunfó en Avellaneda por 3-1 y otra victoria de 2-0 en Asunción. En este equipo, Perico Pérez reemplazó en el arco a Gay, Galván tomó el lugar de Raimondo en el medio, Bochini bajó unos metros y el centrodelantero fue el peruano Percy Rojas, llegado de Universitario, de Perú, jugador con gol y bien dotado técnicamente. También actuó el juvenil Ricardo Ruis Moreno, proveniente de las inferiores. La defensa de hierro siguió apuntalando los triunfos e Independiente, con Humberto Maschio como técnico, Independiente formó con José Alberto Pérez, Commisso, López, Sá y Pavoni, Semenewicz, Galván y Bochini, Balbuena, Percy Rojas, Ruíz Moreno (o Percy Rojas) y Bertoni. También actuaba Hugo Saggioratto.

1984
Nueve años después de la última conquista en la Libertadores, Independiente volvió a consagrarse, y lo hizo de manera estupenda, a través de un excepcional equipo con nombres nuevos, pero siempre guiados por el genio único e inimitable de Ricardo Bochini. Conducido por Jose Omar Pastoriza en la faz técnica, el gran equipo rojo alineaba al uruguayo Carlos Goyen en el arco, Néstor Clausen, Hugo Villaverde, Enzo Trossero y Carlos Enrique en la defensa, Ricardo Giusti, Claudio Marangoni, Jorge Burruchaga y Ricardo Bochini en el medio, y Jose Percudani y Alejandro Barberón en ataque. También actuaban Pedro Monzón y Rodolfo Zimmermann en la defensa, Sergio Merlini en el medio, y Enrique Sánchez y Sergio Bufarini en la delantera. Independiente ganó su grupo frente a Estudiantes de la Plata, y Olimpia y Sportivo Luqueño, de Paraguay. Luego eliminó a Nacional de Montevideo y Universidad Católica, de Chile y, por último, derrotó a Gremio de Porto Alegre, equipo que venía de ser campeón de América y del mundo en la temporada anterior, lo que lo califica como muy duro.
Independiente lo venció en Porto Alegre (un bastión casi inexpugnable) por 1 a 0 en una brillantísima exhibición que la prensa brasileña dió en llamar "el partido perfecto". El diario Zero Hora, de Brasil, otorgó 10 puntos a los once jugadores de Independiente. Previamente, en la fase inicial, los rojos ganaron dramaticamente por 3 a 2 a Olimpia en el último en otro encuentro excepcional. Ese equipo reunía todo lo que un hincha puede pedir: técnica, garra, personalidad, gol, potencia y habilidad. Acorde con la historia de los Diablos Rojos. Fué la séptima Copa Libertadores obtenida por Independiente, sobre 25 disputadas entre más de cien clubes del continente, una marca extraordinaria e inigualada. La mística copera de nuestra gente está esperando la octava.


INTERCONTINENTALES

1973
Tras las conquistas de las Libertadores de 1964 y '65, Independiente intentó la conquista del mundo. Pero entonces se topó contra un equipo espectacular, perpetuado en la memoria de los hinchas del fútbol: el Inter de Helenio Herrera, aquel de Jair, Mazzola, Peiro, Suarez, Corso, Facchetti, Burgnich, etc. No obstante, Independiente logró vencerlo en Avellaneda y, en el tercer partido en Madrid, fue víctima de un fallo desgraciado. A escasos minutos del final, Bernao conquistó un gol absolutamente legítimo y fue anulado. Era el gol del triunfo sobre un cuadro que parecía invencible, pero que para aquel Independiente no lo era. Desde entonces quedó la espina por ganar la Copa que faltaba: la Intercontinental a cuyo ganador se considera tradicionalmente el campeón del mundo de clubes. La oportunidad llegó en 1973. El año anterior Independiente había caído en el intento frente al Ajax de Holanda, poderosísimo conjunto liderado por Johan Cruyff, quien actuó por única vez en la Argentina en el estadio de la Doble Visera, de Avellaneda. En 1973 nuevamente el Ajax fue campeón de Europa, más desistió de jugar y su lugar fue ocupado por el subcampeón, el célebre Juventus, por entonces una escuadra muy fuerte, integrada entre otros por Zoff, Bettega, Cuccuredu, Causio, Altafini, Salvadore. Se dispuso jugar un solo encuentro y en Italia. Para que la localía no fuera tan ostensible se eligió el estadio Olímpico, de Roma, y no en Turin, de donde es Juventus. El partido fue muy difícil, con amplio dominio del conjunto italiano, y la Defensa de Hierro (Commisso, López, Sá y Pavoni) aguantando a pie firme. Incluso hubo un penal desperdiciado por Juventus. Pero cerca del final, los juveniles Bochini y Bertoni, entonces con 19 y 18 años respectivamente, hilvanaron una jugada memorable en base a sus milimétricas "paredes". Bochini quedó solo ante el legendario Dino Zoff y remató por sobre la cabeza del arquero marcando el gol de la hazaña. Independiente, por fin, era campeón del mundo. A la vuelta, los jugadores y en especial Bochini, fueron recibidos como héroes. Ahora Independiente de América era Independiente del mundo.

1984
A raíz de que peligraba la continuidad de la Copa Intercontinental, los equipos no se ponían de acuerdo en las fechas de disputa o algunos directamente se negaban a jugar, la FIFA, la Unión Europea y la Confederación Sudamericana decidieron reprogramarla. En adelante se jugaría un solo partido, en Japón, con el patrocinio de un sponsor que asegurara el pago a los clubes y con el padrinazgo de la FIFA. Entonces la competencia tuvo una regularidad perfecta y, desde 1980 se disputa en el Estadio Nacional de Tokio. A la Copa Europea-Sudamericana se sumó la disputa de la Copa Toyota, auspiciante del match. El fantástico equipo rojo ganador de la Libertadores 1984 adquirió el derecho de disputar aquellos dos trofeos.
Su rival fue el temible Liverpool inglés, dominador total del fútbol europeo en esos años. Además se trataba de un choque muy especial, debido a que se trataba del primer enfrentamiento entre clubes argentinos e ingleses tras la guerra de Malvinas. Sin embargo, cualquier resquemor quedó de lado ya que fue un partido de corrección ejemplar e Independiente obtuvo su segundo título mundial al ganar 1 a 0 con gol de José Percudani a los 9 minutos de juego tras preciso pase de Claudio Marangoni. Fue una lucha cerrada, con pocas posibilidades de gol para ambos bandos. Hugo Villaverde, el extraordinario zaguero santafesino, anuló por completo al crédito del Liverpool, el centrodelantero galés Ian Rush. El once rojo, inolvidable, formó con goyen, Clausen, Villaverde, Trossero y Enrique, Giusti, Marangoni, Bochini y Burruchaga, Percudani y Barberón. Una copa más en la colección del mítico Rey de Copas. José Omar Pastoriza, otro grande de la historia roja como jugador y entrenador, fue el conductor técnico.

[ La de 1975 no se disputó todavía porque no se presentó el equipo europeo ]


SUPERCOPAS

1994
En 1988 comenzó la disputa de un nuevo y apasionante torneo para todos los clubes que hubieran ganado la Copa Libertadores alguna vez: la Supercopa Sudamericana por el Trofeo "Joao Havelange". Rápidamente se popularizó entre los hinchas y clubes del continente. Todos buscaron ganarla. E Independiente, fiel a su historia, inscribió su nombre entre los triunfadores. Entró con mala suerte el conjunto rojo ya que en el debut cayó en Brasil ante el Santos. Pero con notable infortunio. Hizo méritos para ganar y en una jugada accidental, estando el campo en pésimas condiciones por la intensa lluvia, Rotchen batió su propia valla. En la revancha, Independiente lo aplastó: 4-0. En segundo turno llegó otro brasileño, Gremio. Igualaron 1-1 en Porto Alegre y en Avellaneda la victoria fue roja: 2-0. Ya en semifinales, el rival volvió a ser un club de Brasil: Cruzeiro. Primero se registró una justa derrota en Belo Horizonte, pero en el segundo encuentro, hubo otra gran demostración de Independiente: 4-0.
Y en la final fue el turno de Boca Juniors, rival que habia vencido a los Rojos en la final de 1989. Oportunidad ideal para el desquite. En campo de Boca, un empate en un gol dejo en inmejorables condiciones a Independiente para la finalísima en Avellaneda. Un día de semana, ante 60.000 personas, vencieron los Diablos Rojos por 1 a 0 con un gol de notable factura de Sebastián Pascual Rambert, quien resultó el goleador del torneo y pieza fundamental en la conquista. Fue una extraordinaria alegría para la grey independientista, deseosa de vencer a Boca y ganar un trofeo que faltaba en las vitrinas rojas.
El equipo base en ese torneo formó con Luis Islas, Nestor Craviotto, Claudio Arzeno (el primer partido actuó Pablo Rotchen y se lesionó), Jose Serrizuela y Guillermo Rios, Diego Cagna, Hugo "Perico" Pérez, Gustabo López y Daniel Garnero, Alberto Usuriaga y Sebastián Rambert. Fue un campeón brillante, al que le sobraba buen fútbol y tenía varias figuras descollantes como el habilísimo Gustavo López, el cerebral Garnero, el imparable colombiano Usuriaga, convertido en ídolo de la hinchada y el goleador Rambert.
Pero todo el equipo jugaba gran fútbol, arrancando con Serrizuela y Ríos en el fondo, y continuando el circuito con Cagna y "Perico" Pérez en el medio. Miguel Angel Brindisi fue el técnico, quien respetó el estilo del club. Titulo festejadísimo.

1995
Desmembrado el brillante equipo del año anterior, se constituyó otro virtualmente nuevo, sin tantas figuras ni fútbol lúcido, a las órdenes del entrenador Miguel Angel López, célebre integrante de la Defensa de Hierro de los años 70. Sin lucirse, pero con enorme amor propio y con la mística copera de los Diablos Rojos se logró un sorprendente bicampeonato. El arranque, curiosamente fue otra vez frente al Santos de Brasil. Y nuevamente dificultoso. Tanto que en Avellaneda Independiente logró empatar en un gol recién en el último minuto. Luego, en Brasil, los Rojos hicieron un magnífico partido que les igualaron faltando 3 minutos. En penales triunfo Independiente y avanzó a cuartos de final. Allí eliminó a Atlético Nacional, de Medellín, Colombia. Cayó injustamente por 1-0 de visita y se impuso cómodamente 2-0 de local, con dos penales de Gustavo López. Luego llegó el turno de River Plate. sin merecerlo, Independiente se encontró 2-0 abajo en el primer tiempo, pero reaccionó y con dos goles de Javier Mazzoni igualó. En campo de River empataron 0-0 y fueron a penales, donde se impuso Independiente. Ya en la final le tocó nada menos que el Flamengo de Romario y Savio. En su mejor actuación en la Supercopa, Independiente lo venció en Avellaneda 2-0, pudiendo el marcador ser más amplio. En el Maracana de Río de Janeiro, ante 120.000 espectadores, Independiente cayó 1-0, pero se defendió bien y logró el título, merecido porque en las cuatro instancias fue superior a sus cuatro rivales.
Este nuevo equipo formó con Faryd Mondragon, excepcional arquero colombiano, Néstor Clausen, retornado al club, Pablo Rotchen, Carlos Bustos y Cristian Domizi, Cagna, Serrizuela, Diego Dorta y Gustavo López, Gabriel Alvez y Mazzoni. Mondragón, Rotchen y Mazzoni fueron los pilares de la conquista, más el empeño y la humildad de todos. También fue integrante del equipo un histórico del Club, quien regresó para ser campeón: Jorge Burruchaga.


INTERAMIERICANAS

1973
La Copa Interamericana, creada en 1968, reúne en una final a los campeones de la Copa Libertadores -de la Confederación Sudamericana de Fútbol (CONMEBOL)- y de la Copa de Oro de la Confederación Norte, Centroamericana y del Caribe de Fútbol (CONCACAF)-Independiente es también su máximo ganador: la disputó tres veces y en las tres fue campeón. Con el agregado de que todos los encuentros los disputó en el extranjero. La primera de las tres copas la obtuvo frente al Olimpia, de Honduras, jugando dos partidos en dicho país. El 17 de junio, en San Pedro Sula, Independiente más tarde, en Tagucigalpa, volvió a triunfar, ahora por 2-0, con tantos de Miguel Angel López, Sa y Pavoni, Galván (luego Héctor Jesús Martínez), Raimondo y Semenewicz, Balbuena, Maglioni y Mendoza.

1974
Independiente seguía arrasando con su racha de levantar y levantar copas. En la década del '70, la más gloriosa de su historia, la cual obtuvo 12 t´tulos y la cual lo llevó a récords mundialmente inalcanzables. Transcurría el año 1974, que además de obtener esta copa obtuvo su 5° copa Libertadores de America.
En éste certamen le toco, en la final, medirse con el Club Municipal (uno de los mas importantes de Guatemala) y al que superó con resultados de o a 1 en Guatemala por el 1° partido y también en aquel país se disputó la 2° final y fue de 1 a o a favor del ROJO. Finalmente lo pudo superar en penales por 4 a 2.

1976
Independiente andaba bien en el torneo local, pero como queda demostrado a lo largo de su historia, al Rojo le importan (en cierta manera) mas los torneos internacionales.
En el año 1975 la Copa Interamericana no se había disputado, por lo tanto el Rey De Copas tení la posibilidad de consagrarse Tricampeón Interamericano.... y así fue.
Esta vez , se tubo que medir con Atletico Español de Mexico, en la mitica cuidad de Avellaneda. De local sacó apenas un 2 a 2 y el partido desempate fue también un empate, pero en este caso fue 0 a 0. Al igual que en la edición anterior, lo ganó por penales y otra vez por 4 a 2. Esto confirmó a Independiente como el equipo con mas copas Interamericanas en su haber, cosa que hasta hoy se sigue y seguro se seguirá manteniendo así.


RECOPA

1995

Este era, acaso, el último título que le faltaba obtener a Independiente en el orden internacional. La Recopa Sudamericana se disputa desde 1989 entre los campeones de la Copa Libertadores y de la Supercopa, ambos de la. Desde 1992 se disputa a un solo encuentro en Kobe, Japón, y se denomina Recopa JAL en virtud del patrocinio de la Japan Airlines. En 1995 la disputaron Independiente y Vélez Sarsfield. El encuentro se llevó a cabo el 9 de abril e Independiente se impuso 1-0 con gol de JoséTiburcio Serrizuela tras briosa entrada de Claudio Arzeno. Los Rojos alinearon a Islas, Ramírez, Serrizuela, Arzeno y Guillermo Ríos, Cagna, Burruchaga, Cascini, Usuriaga y Rambert. También actuaron Rotchen, Gustavo López y Tony Gomez.

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